miércoles, 11 de mayo de 2016

Bolea a Sarsamarcuello 12-5-2016

Hoy toca una etapa cortita. 15 kilómetros. Así que planificamos salir tarde y, al pasar por Loarre, detenernos a visitar su castillo, tal como nos pidió ayer Raquel la farmacéutica.

Antes de salir barremos la sala. Quienes habían pasado antes la habían dejado hecha un cisco. Siempre hay gente para todo. Pero es que cuesta tan poquito pensar en quienes han de venir detrás, que por cierto, si todo ha ido con normalidad, serán Rosa, Julio y Manuel.

Desayunamos en Casa Rufino. Pedimos café con leche y, de propio, nos pone un plato con trozos de una coca de frutos secos que está riquísima.

El día es claro y el cielo tiene un azul especial. Al fondo se divisa que comienza a nublarse. La previsión de hoy de Aemet para La Sotonera es de sol/nubes/truenos/y otro dibujito que no sé identificar. "Rayos y centellas" que diría el capitán Haddock, amigo de Tintin.

Por cierto, La Sotonera es la comarca de la cual Bolea es su capital.

Nada más arrancar, nos cruzamos con tres vecinos que,según se ve están preparando una caminata para el sábado que viene. "ehh que aún no es la salida pues. No os adelantéis que es el sábado" nos dicen con acento mañico. Comentamos cosas acerca del Camino.


Aquí, como se puede ver, el Camino está siempre abierto a innovaciones. Según las flechas, puedes ir por un lado o por el contrario.

Efectivamente, a medida que avanzamos vemos que han ido marcando el recorrido que, por cierto, coincide con el Camino de Santiago.

El camino por el que salimos de Bolea es perfecto para caminar. Tierra y grava pisada.
A la salida, los cultivos son de cerezos y almendros.
Cruzamos una torrentera y una vaguada por la que baja mucha agua.

Ahora los campos de la izquierda son de trigo. Está ligeramente nublado, lo que produce una luminosidad muy específica que refleja una brillantez especial al verde de los campos.
Al fondo, se escucha un sonido muy fuerte que llama mi atención. Al doblar un recodo descubro que se trata del discurrir del agua de un arroyo que cruzamos por un badén de hormigón.


En todo momento vamos yendo paralelos a la serranía que queda a nuestra derecha. Sierra de Gratal, sierra Caballera y sierra de Loarre.
A nuestro paso, encontramos sólo algún pequeño charco debido a las lluvias de ayer. Ed característico de este tipo de suelo la capacidad de drenaje que tiene.

Algo más adelante, el camino discurre entre carrascas a modo de túnel. Precioso, mágico.
Antes de llegar a la carretera de Loarre nos desvían por un camino en un bosque de carrascas. El camino es bastante bueno. En él se aprecia que ayer corrió el agua con fuerza y profusión.
Finalmente, desembocamos en la carretera local que lleva a Aniés.
 Ahora nos encontramos subiendo, paulatinamente la Sierra de Loarre. Arriba, la cumbre se ve neblinosa.
Llegamos a Aniés.10 de la mañana. Ni Cristo en las calles del pueblo.

Desde la salida de Aniés se divisa el castillo allí a lo alto a unos 7 km.
La bajada de asfalto llega a una vaguada por la que corre un río, cuyo paso han facilitado colocando piedras. Pasales, como las llaman en la tierra de mi compadre.

Subimos entre almendros por toda la falda de la serranía hacia Loarre.
 Algo mas arriba, el camino y el bosque se va cubriendo de un arbusto muy común en Cataluña, el boix.
La subida se va haciendo cada vez algo mas empinada. El cielo está totalmente cubierto. Comienza a chispear, aunque dura poco.

La subida se hace ahora más pronunciada. Y para más inri, es de canto rodado grueso. Se ha de tener mucho cuidado al pisar para evitar torceduras de tobillo.
Pero la "escalada" ha valido la pena. Si el ascenso te dispara la respiración, la vista panorámica desde aquí arriba te corta el resuello. Un espectáculo de la naturaleza se abre a nuestros pies. Casi se entra en éxtasis con la contemplación.


Con esta visión bucólica se dispara la imaginación. Pensar que por aquí han pasado miles y miles de peregrin@s durante años y años eriza el vello. Tod@s con un mismo afán, llegar a Santiago y abrazar al apóstol.

En el cruce que desvía hacia el castillo el cartel indica que hay 4,5 km hasta allá. Decidimos seguir adelante y volver en verano a visitar toda la zona con más calma. Creo que bien vale la pena.

El camino lleva a la carretera que atraviesa la serranía. Nosotros cruzamos y tras una bajada tapizada por hierba corta llagamos a la entrada de Loarre, donde encontramos la fuente canta gallos con un banco que aprovechamos para almorzar un plátano y una barrita de cereales.

De la fuente bajamos por una carretera vecinal hasta Loarre. Hace frio.
La entrada la hacemos por un puente de piedra que atraviesa un riachuelo canalizado en este punto para conseguir una playa/piscina natural. El enclave está aprovechado para hacer toda un área de descanso. Bucólico bucólico.

El pueblo se cruza prontamente, pero en la retina quedan sus calles y su plaza. Un lugar precioso. Habremos de volver para estar unos días disfrutando de este entorno.


Pasada Santa Engracia, nos desvían por una torrentera que va a parar a un arroyo que hay que cruzar mojándote, dada la cantidad de agua que baja.

Una fuerte cuesta de piso con canto rodado para arreglarlo mas nos viene a continuación. Menos mal que mi compadre y yo estamos entrenamos en subidas a la Talaia.
Venga venga, arriba arriba arriba!!! Amunt Amunt i força!!

Y de repente, ahí está Sarsamarcuello.

Una última bajada... Y una última subida y subida y subida y los cantos rodados acaban siendo pedruscos que van haciendo no mucha gracia a mis pies.
Preguntamos a un vecino por el albergue y por Antonio, el hospedero, y nos indica dónde vive (por la noche he sabido su nombre). 

El albergue se encuentra en la zona baja del pueblo, que por cierto, aquí no se estancará el agua. Es un pueblo pequeño, dedicado a la agricultura, de apenas 45 habitantes "pero bien avenidos" según nos comenta una vecina con la que hablamos.
De momento, Antonio nos dice que en el pueblo solo se puede comer en el local social que abren a las 7 de la tarde. Puaff!! Y nosotros que contábamos comer aquí. 
Llevamos poca cosa. Un poco de chorizo, pero nada de pan ni fruta. Y yo que pensaba que haciendo el Camino iba a conocer la rica gastronomía de todos los lugares por los que pasa!!

Abrimos el albergue y, nada más entrar, ya da buenas sensaciones. Una entrada recibidor amplio con una mesita sobre la que se disponen diferentes documentos y sellos. A la derecha una amplia sala que actúa de cocina comedor. Fregadero, cocina y nevera... Y una mesa grande sobre la cual, mira tu por donde, hay media barra de pan de 6 cereales cortada a lo largo y sin miga que habrá dejado algún peregrino anterior que sabe que no encontraremos pan aquí. Pues oye, nos saca del apuro. Gracias peregrino.


Mirando de qué disponíamos, ha pasado un camión de congelados que reparte a domicilio. Como estaba parado, he subido cuesta arriba corriendo para ver qué tenía que me pudiese vender. A esto, ha salido Ascensión, la vecina a la que estaba pitando el de los congelados.
Total, que he podido comprar lomo precocinado con pasas y piñones... Ya hemos avanzado. Pero no se queda aquí la cuestión. Otro aspecto que estoy comprobando en el Camino es que la gente sencilla es buena y solidaria. Ascensión, viendo el apuro que tenemos, me dice que ella bajará a Huesca a comprar y me traerá pan y lo que necesitemos. Le pido el pan y un par de manzanas. Esta gente es la hostia.
 Durante toda la tarde hemos estado en el albergue escribiendo y leyendo. Y esperando que fuesen las siete para cenar algo con cara y ojos.

En cuanto dan las siete Pepe y yo nos miramos y nos decimos con la mirada.. "son las siete colega" y, como quien no quiere la cosa, nos ponemos un cortavientos (hace mas que fresquito) y bajamos al local social.

Entramos y pedimos unas cervezas. Casi de inmediato surge entre ellos una charla que nos da pie a entrar en conversación con un grupo de vecinos, socios del club. Resulta que están escamados porque un peregrino, el día anterior les había dicho que no se podía fumar en un local público. El hecho es que ellos fuman en su club y les supo mal que viniese alguien a decirles que no.

Tratando de contemporizar, digo en voz alta para que se me escuche:"es que somos de ciudad y los de ciudad, a veces, nos creemos que todo ha de ser como nosotros creemos"
A partir de aquí, hemos podido entrar en conversación con los vecinos que estaban en el local Tienen sus formas y sus reglas y se ha de respetar. Allí donde fueres haz lo que vieres.

Goyo, el que lleva el bar, nos prepara una par de pizzas que nos han sabido a gloria. Pero es que, mientras, se ha puesto a preparar unas migas de pastor a la que nos han invitado. Migas y vino. Ni te cuento lo buenas que están.

No solo eso. Gento nos ha invitado a cortado y orujo y José María Franco nos ha invitado a otra ronda... Hoy vamos calentitos a la cama.
Yo he tratado de compensar su generosidad y les he cantado la habanera Mare vull ser percador. En la cara de Gento he visto que cantar muy bien no canto... Jejeje... Pero el tío ha aguantado estoico mi parrafada en catalán.
Entre copas hemos llegado a la conclusión que lo que es importante en la relación entre personas es el respeto. Con él fluye todo.

Ahhh, la receta de las migas:  aceite un vasito, un vaso de agua por cada bolsa de pan, una cebolla cortada a trocitos, ajos varios cortados pequeños, pan pastorcico  y sebo de cordero. Se calienta el aceite y se fríe el sebo, se separa el sebo cuando esta fritito, se fríe la cebolla hasta dorar, se pone el pan y el agua, remover hasta que se separa la miga, cinco minutos antes de acabar se pone el ajo para que se cueza y finalmente, se le añade el sebo retirado.

No cabe más que agradecer a esta gente que hayan hecho que un día que parecía iba a ser durillo, haya sido un día entrañable y maravilloso.
Muchas gracias por vuestra acogida Antonio, Ascensión, Gento, José María, Jesús, Goyo. Os llevaremos en nuestros corazones. Y estoy seguro que el destino nos volverá a juntar de nuevo y entonces os cantaré una canción que entendáis. Jejeje

RECORRIDO: Piso muy bueno excepto algunos tramos de canto rodado. El trazado es bastante plano pero hay algunas subidas en el tramo final que pueden resultar fatigantes. El paisaje espléndido.

CLIMATOLOGÍA: muy buena temperatura para caminar, fresquita. En Loarre frío. Cielo cubierto en toda la caminata. Después soleado.

ALBERGUE: Muy bien. Espacioso. Cocina completa. Nevera. Fregadero. Cocina eléctrica. Comedor con mesa y banquetas amplias. Cuarto de baño abajo y ducha junto a la zona de literas. Cuatro literas dobles. Un calefactor eléctrico. Y diferentes utensilios. Agua caliente. De los que hemos estado uno de los mejores como albergue

martes, 10 de mayo de 2016

Pueyo de Fañanás a Bolea 11-5-2016

Hoy intentaremos aunar dos etapas de las que teníamos previstas. De Pueyo a Huesca y de Huesca a Bolea. Son dos etapas cortas. Pero sumadas serán más de 40 kilómetros. Esta ya es una distancia importante  importante.

Tomamos café instantáneo con leche y galletas Marías para desayunar en el albergue, antes de salir. También llevamos embutido y pan para hacer un almuerzo por el camino.
En ambas etapas no hay mucha cosa por el camino, por lo que deberemos comprar comida para hacérnosla en Huesca. 
Aquí se quedan durmiendo Rosa, Julio y Manuel, nuestros "sherpas" que ya estarán por siempre en nuestros corazones. Por esta vez seremos nosotros los que salgamos delante. Buen camino. Ultreia Peregrinos.

Salimos justo al clarear. Con una ligera llovizna. Hoy no me pillan. Voy con mis zapatillas impermeables y mi pantalón de agua.
Nos dirigimos por la carretera que une Pueyo y Fañanás. El cielo, totalmente tapado, dificulta que las luces del alba iluminen nuestro andar, y el recorrido es casi a oscuras.

A la salida de Fañanás, donde nos han conducido hasta un camino de tierra comienza a llover con más fuerza. Como vamos preparados nos ponemos la capelina.

El camino emprendido está totalmente enfangado y con regueros de agua que discurre dicharachera empapando nuestras zapatillas. No para de llover.

Va clareando, pero el cielo continúa tapado en todo lo que la vista nos alcanza.
Pasamos Ola y un tramo más de carretera, pero de seguida nos desviamos por caminos de tierra, a veces con verdaderas torrenteras. La mayor parte del camino es dificultoso. Pero, ahí estamos, mi compadre y yo, luchando contra los elementos.

Al fondo aparece una especie de hangar techado para el ganado. Nos detenemos un ratito para comer unas galletas que hemos cogido del albergue.

Ahora ya ha parado de llover. Continuamos camino en busca de Huesca. Ahora el camino no es tan embarrado. Éste nos conduce al borde de la meseta en la que estamos. Allí abajo, al fondo, como a seis kilómetros aparece Huesca. Hemos ido a parar al lugar donde pasa la ruta de las trincheras.

La bajada, indicada con señalización del Camino, es una torrentera muy peligrosa en el descenso. De hecho, va cayendo un torrente de agua en el lecho. Y digo lecho porque he estado a punto de darme una “leche”.

Torrente abajo hasta tomar el camino último que desemboca en Huesca. Pero antes de ello pasamos por una riera que hoy baja a petar.


Llegados a Huesca, y siguiendo las señales llegamos al polideportivo  en el que hay un espacio cubierto en el que paramos para almorzar. Justamente al lado del albergue de Huesca. Qué casualidad!! En la puerta descubrimos a Miguel Ángel ¿Os acordáis de aquel peregrino que iba en bicicleta en Tamarite? Conversamos con él unos minutos y nos presenta a Rafael, el hospitalero del albergue de Huesca. Una persona humilde que tiene mucha experiencia en el camino. Miguel Angel nos convence para que, a pesar de no haber pernoctado en el albergue, Rafael nos selle la credencial.

Con Rafael comentamos la experiencia que hemos tenido de lluvia, agua y barro. Llegamos a la conclusión que lo mejor es que , dada la situación en que se encuentran los caminos, lo mejor es que vayamos a Bolea siguiendo la carretera hacia Jaca y nos desviemos en Esquedas.

En Esquedas nos han dicho que hay para comer. Sin embargo, el precio de la Venta no está a nuestro alcance. 42 euros por comer uno. Compramos aditamentos en la gasolinera y comemos allí. En una mesa que nos ha habilitado el chico de la gasolinera.
La cosa sale genial.


Llegamos a Bolea. En Restaurante Casa Rufino nos dan las llaves del albergue. Todo el albergue para nosotros solitos. Éste está muy bien. Con una habitación muy amplia con cinco literas dobles. Ducha, cocina completa y terraza donde tender.
El calentador está estropeado, por lo que procede ducharse con agua fría.

Hacemos la colada, tendemos y subimos a ver la colegiata de Santa María la Mayor de Bolea. Vale la pena. Las vistas son espectaculares. 

Paseamos un ratito por el pueblo. En primer lugar vamos a la farmacia a comprar algún apósito Cosmopor para preservar una ampolla que le ha salido a Pepe por el efecto de caminar con los calcetines mojados. Nos ha regalado dos del tamaño que necesitábamos. Hablando, se llama Raquel y nos comenta que no dejemos de visitar el castillo de Loerre, por donde pasa el Camino de Santiago, de donde ella es nacida. Parece ser que es espectacular. 

Tras un paseo por el pueblo y una visita a la colegiata por el exterior, dado que la encontramos cerrada, aterrizamos en Casa Rufino donde, tras una espera, cenamos más bien poco.

RECORRIDO: Sencillo en cuanto al trazado, excepto la bajada de Huesca, aunque muy embarrado y cubierto de agua

CLIMATOLOGÍA: Lluvia intensa hasta las ocho.A partir de ahí cielo nublado abriéndose a medida que avanzaba el día. tarde muy soleada.

ALBERGUE: está muy bien, ducha, cocina completa y 10 plazas en literas dobles.

lunes, 9 de mayo de 2016

Berbegal a Pueyo de Fañanás 10-5-2016


Desayunamos hoy el el mismo albergue. Nada, un café instantáneo con leche y unas cuantas palmeritas de hojaldre. Pesamos almorzar algo por el camino,  por lo que necesitaremos comprar el pan en alguno de los pueblos por los que pasemos.

Dejamos atrás el campanario de la Colegiata de Santa María la Blanca. De Berbegal haremos camino hacia Pueyo de Fañanás. Parece que esta mañana el cielo respetará nuestra marcha. Sin embargo, dado la que cayó ayer, será importante ver en qué condiciones se encuentran los caminos.

Si acaso, mandaremos a los "sherpas" para que vayan delante abriendo camino. Así nos podrán ir informando de cómo está de embarrado.

¿A que os ha asaltado la curiosidad acerca del nombre de la virgen?¿Por qué la Blanca? Descubridlo vosotr@s mism@s.



La salida es hacia la iglesia. El sol brilla en el horizonte y las nubes del horizonte se ven rojizas por su efecto. He recordado que Manu decía ayer:"sol blanco, lluvia en el campo"
Venga... Hacia Pueyo.

Enfilamos hacia la iglesia, de donde parten las señales del camino. Y solo asomarnos a la terraza desde donde se toma la escalera de bajada, allá abajo se ven las lenguas de neblina que la bruma matutina ha formado en la plana. Es todo un espectáculo.

Atravesamos una explotación ganadera. Los perros ladran a nuestro paso.
El verdor henchido de lluvia se extiende ante nosotros. Campos y campos cultivados de cereales. Básicamente trigo y cebada.
Se ven hileras de árboles bordeando las lindes de las parcelas.
Al fondo la sierra la Sierra de Guara se muestra imponente.


El camino que transitamos es de tierra y canto rodado. Ello ayuda a que no se forme el temido barrizal.
Aquí, los campos están sembrados ahora de guisantes.
Llegamos a un tramo sin piedra y se nota. El barro del camino se va acumulando en las zapatillas, lo que hace que sea engorroso cada uno de los pasos que das.
Observamos que los "sherpas" también han hundido sus botas en el fango y, como nosotros, utilizan la misma técnica de limpiado, restregar las zapatillas por la hierba. No estamos tan lejos de gente con tanta experiencia. Jejeje.

El camino es amplio de dos roderas el centro esta colonizado por hierba, margaritas y cardos. Muy bonitos ellos, pero en este caso, a nuestro paso nos van empapando el calzado y el pantalón... nada que no pueda soportar un peregrino de pro.

A medida que avanzamos, el camino se va convirtiendo en un herbazal. La hierba ha colonizado absolutamente todo el amplio del camino. El trigo, las margaritas y los cardos llegan hasta la cadera. Debería haberme puesto el pantalón de agua. Debería haberlo hecho. Todo por pura coquetería, el de tela me queda más ajustado. De todo se aprende.
Lo siento por los billetes de cinco euros. Se irán mojando.. Los de 20 no me preocupan tanto. No llevo. Jejeje.

En La Cuadrada alcanzamos a Rosa, Julio y Manuel (nuestros "sherpas"). Se están cambiando los calcetines empapados. A Pepe también le ha entrado agua en las zapatillas. Yo compruebo que los míos están secos, aunque el pantalón lo llevo empapado hasta la cintura.

A partir de La Cuadrada tomamos una carretera vecinal que discurre entre trigo y guisantes.
Cruzamos el canal de Pertusa y tomamos la carretera paralela al canal, que queda a la derecha, mientras a la izquierda se extiende a todo lo largo un talud flanqueado por cipreses. Los taludes, que en adelante aparecen a lado y lado, se recubren de matas de tomillo que desprenden un aroma intenso. El olor me transporta, de inmediato, a los caminos del Garraf por los que hago mis caminatas habituales.

Llegando a Pertusa el paisaje sufre un cambio. Ya no se ven llanuras, sino que predominan las colinas truncadas, con formaciones rocosas de piedra arenisca.

Contábamos con poder comprar pan en Pertusa. En este pueblo hay un panadero que, además, reparte pan a diferentes pueblos de la comarca. Pues bien, cuando hemos llegado, justo acababa de irse. Total, no hay pan. Hay que tirar de alternativa. Un clásico ya: plátano, palmeritas y una barrita de cereales repartida para dos.

La salida de Pertusa se hace por una escalera que lleva hasta abajo, por el lado contrario por el que hemos entrado. Se cruza por el puente el rio Alcanadre. Algo más adelante, señalizan un desvío por un camino de cabras para salvar un par de curvas de carretera. No sé si vale la pena, dado que nos devuelve a la carretera algo más arriba.

La carretera va subiendo suavemente hasta alcanzar la cima. 400 metros antes de llegar a Antillon, la señalización desvía hacia un camino de tierra por un recorrido muy dificultoso y de mal caminar, además de peligroso por la inclinación y la desigualdad en el firme. Le sigue un camino de canto rodado grueso, para finalizar en una empinada subida por una rampa de hormigón. Realmente no tiene mucho sentido. Por la carretera es más corto y menos peligroso para nuestra integridad. En fin, gages del camino.

Tras descansar unos minutos para reponer agua en Antillon, tomamos una subida empinada que lleva a la cumbre de la meseta, desde la cual se divisa toda la planicie de más abajo. Es un espectáculo de primer orden. Para quedar extasiado.

A partir de aquí se toma un camino excelente de tierra que discurre siguiendo la linde de la meseta entre líneas de encinas. Nada más iniciarlo encontramos un único enclave con viña. A continuación se observan campos y campos plantados de almendros. A diferencia de los que habíamos visto en días anteriores, aquí son de secano. El espectáculo que se observa desde arriba es impresionante.

Bajamos por el camino de la meseta aproximándonos a Pueyo. En la planicie, vuelven a predominar los cultivos de cereales. No encuentro palabras para describir cuánto impresionan mis sentidos las diferentes composiciones cromáticas que ofrecen los distintos verdes que se observan. No encuentro el adjetivo. Es simplemente un derroche de exuberancia.

Llegamos a Pueyo de Fañanás, donde esperábamos encontrar un bar donde nos darían las llaves del albergue y, de paso, tomar una cervecita fresquita. A la llegada veníamos acalorados ya. Pues ni bar ni cervecita. Nos informa una vecina que Ana, que vive al lado del albergue se encarga de estos menesteres.

Ana nos ha atendido de maravilla y nos ha provisto de pan, embutido, huevos y yogur. Nos hemos instalado en el albergue que está bastante bien. Tiene de todo lo necesario. Si bien, debido a que un peregrino anterior se cargó una de las líneas eléctricas del piso en que está ubicado, pues solo hay corriente eléctrica en los enchufes.

Debido a ello, el calentador no funciona y mirar de conseguir un alargo, que otra vecina nos proporciona. Así que, mientras coge temperatura el termo, nos hacemos ,  agrícola y no os bocadillos. Mas tarde han llegado Rosa, Julio y Manuel.

La tarde ha transcurrido toda en el albergue. El pueblo es agrícola, de 45 habitantes y no da para mucho.

RECORRIDO: plano y fácil si no hubiese sido por la dificultad añadida del barro y un tramo de recorrido en cuyo camino han plantado trigo. El paisaje recorrido espectacular.

CLIMATOLOGÍA: día soleado con temperaturas agradables aunque al final de la etapa apretaba el calor

ALBERGUE: ubicado en un edificio municipal en la segunda planta. Dos dormitorios con sendas literas dobles y un par de colchones para dormir e el suelo. Cocina y baño completos. Agua caliente. Radiadores. Nevera microondas. Diferentes recursos alimenticios.

domingo, 8 de mayo de 2016

Monzón a Berbegal 9-5-2016


Me he despertado preguntándome si os preguntaréis por qué no hablo de mis pies. En el camino es uno de los aspectos más importantes ¿Os lo preguntáis? Venga... Va... Preguntáoslo. 
Pues no hablo de mis pies porque no los siento. Y es que antes de salir (bueno, bastante antes) me hicieron unos arreglillos que considero importantes que se conozca. Antes de iniciar el camino, y sobre todo si se es novato como yo, es aconsejable hacer una revisión de la dentadura y de los pies. Mi hija Laura, que es odontóloga, me dejó los dientes rechinantes y nuestra amiga Thais, que es podóloga, me hizo unas plantillas aerodinámicas con motor auxiliar que pa qué las prisas. Un dolor de muelas o de pies haría inviable llevar a cabo tan larga travesía. Jejeje.. No os incluiré aquí propaganda de la clínica que dirigen ambas... Pero, al final os dejaré el link de su página web.

Bueno, al grano. Hoy salimos de Monzón con rumbo a Berbegal. Lo primero que hay que hacer es buscar donde tomar alguna cosa, porque ayer no pudimos comprar nada para desayunar. 

Y mira que estuvimos concentraos en preparar la etapa de hoy... Es el estrés que llevamos.. Jeje.



De momento, parece que apunta a lluvia, por lo que el pantalón impermeable se hace necesario y la capelina preparada por si acaso.

Salimos del hostal subiendo a la derecha por la calle Cervantes hasta la estación. Allí tomamos un café y medio chucho para cada uno.
Cogemos por la calle Barón de Eroles hasta llegar a la rotonda donde se toma la nacional que lleva a Huesca.

A la salida de Monzón pasamos un parque inmenso a la izquierda y cruzamos el río cinca que presenta un color azul turquesa.
Algo más adelante, tomamos, a la izquierda, el desvío hacia Berbegal y de seguida pasamos bajo un túnel que permite pasar al otro lado de la vía de tren. Aquí se inicia un camino de tierra y piedras que lleva en cuesta por entre una zona boscosa que nos sube a la plana superior... Llegamos a arriba sudando abundantemente.
Algo más adelante, el camino lleva a un paso de peatones sobre la vía del tren. Supongo que debe ser una vía en desuso o poco utilizada. A partir de ahí cruzamos un polígono industrial ubicado a las afueras de Monzón.

Ante nosotros se abre una extensa planicie cubierta de hierba, cardos y retamas. Asimismo se pueden observar algunos encinares dispersos
En este punto se aprecia poca tierra cultivada.

Llegando a Selgua, un pueblo pequeño de economía rural, alcanzamos a Rosa, Julio y Manuel. Caminamos juntos hasta encontrar el bar y local social donde ellos se quedan para desayunar algo.


En el mismo Selgua buscamos dónde comprar pan para almorzar, pero lo único que les queda es un pan de kilo. Quedamos que lo compraremos en Ilches, un pueblo que debe estar a unos siete kilómetros. 

Por lo que vamos encontrando en el camino se desprende que en esta zona hay rebaños de oveja, que encontramos, en breve a un lado del camino.


La tenue luz que dejan pasar las nubes que ocultan el sol da otro aspecto diferente al paisaje.

El camino discurre paralelo a una acequia ancha de riego practicada en la tierra, en cuyo seno se desarrollan juncos y cañizos pequeños.

Ahora la planicie se ve cultivada, campos recién roturados,alfalfa y diferentes cereales. Y unos cuantos chopos de ribera a un lado del camino.
De tanto en tanto, aparecen decantadores de hormigón semejando pequeñas caídas de agua cuyo sonido reconforta el espíritu.


Habíamos previsto comprar en Ilches, pero está a 300 metros del camino. Y en esa dirección el camino presenta un aspecto embarrado. Así que almorzamos plátano y una barrita de cereales.
La grava y piedra del camino, lejos de suponer un problema, hace que éste no se embarre. Eso si seria un problema por el sobrepeso que supone y la dificultad añadida al caminar. 

Jilgueros, estorninos y verderones desde las carrascas laterales cantan a nuestro paso. Los caracoles son los dueños del camino.

Abandonamos la acequia para tomar el camino que lleva a la ermita de Santa Águeda. El paraje en que se ubica la ermita es precioso, mágico. Con mesas para picnic y rodeada de carrascas por la zona del camino. Fuente de agua y bidones para desperdicios



Seguimos hacia Berbegal por la calzada romana. Aqui se nota ya un fuerte olor de plantas aromáticas. Sobre todo resalta el intenso olor a tomillo, que nos acompaña hasta llegar al pueblo.

Cruzamos el canal de Terreu por el puente donde se hace la decantación de las aguas. Tras subir una cuesta cortita, de repente aparece, al frente, encaramado a la cima de la colina Berbegal. El camino nos conduce ahora por entre campos de trigo y un pequeño bosque de carrascas. Constantemente se ve Berbegal alli arriba del todo. Majestuoso. Ya veremos cómo es la subida.

La subida es paulatina hasta llegar a la carretera que lleva a Huesca. Tras cruzar la carretera seguimos por una pista asfaltada que sube serpenteante hacia Berbegal. Aquí la sudoración se intensifica, efecto de la humedad del aire que dificulta la evaporación de la transpiración normal en el esfuerzo físico.
He acertado al traer las zapatillas impermeables. Finalmente no ha llovido, pero el terreno esta empapado y la hierba mojada va depositando sus gotitas sobre las zapatillas
Una vez en Berbegal buscamos el albergue. Hemos de contactar con Manu. Así lo dice en la puerta de la casa de turismo rural que se encuentra al lado del albergue. Así que llamamos. Manu está en una romería, vendrá más tarde. Nos vamos a la plaza del pueblo a un bar para comer. Ya nos avisara Manu cuando llegue.
Rosa, Julio y Manuel llegan más tarde. Pepe les ha llamado para decirles donde estamos. La comida es muy aceptable y a buen precio.
Al terminar llega Manu, un chico joven y simpático. Maño, maño. Nos lleva al albergue, que dicho sea de paso es excelente y cuenta con todo lo necesario. 
Nos duchamos y ponemos una lavadora conjunta de los cinco.

Manu, además de hospitalero, nos sorprende ofreciéndonos una visita a la iglesia románica. Nos explica que Berbegal tuena ahora 350 habitantes pero había sido un bastión importante para la defensa del castillo de Monzón. Destacamento templario que tiene más de mil años.

La iglesia de Santa María la Blanca es inmensa para un pueblo tan pequeño. El pórtico románico, a pesar de su degradación es bello. Construida con piedra arenisca, muestra la mella que han dejado el paso de los años.


En la visita nos lleva a lo alto de la torre en que se encuentra un campanario. Se accede por una angosta escalera de 78 peldaños contados por Julio. 
Desde lo alto, la vista es impresionante. Desde el Pirineo al Somontano. Desde Monzón a Zaragoza. Se aprecia así el valor estratégico del enclave. Otro elemento que enriquece la magia de este pueblo se deriva de que por Berbegal pasa el meridiano de Greenwich.

Tras la visita. Vamos a comprar a una tienda que abren exprofeso para nosotros. Hay que tener en cuenta que hoy celebran aquí su patrón, San Gregorio, por lo que están de fiestas. Y eso lo podemos ver porque, bajo el albergue, hacen jotas bailadas y cantadas. Todo un espectáculo. Es impresionante la riqueza y diversidad cultural de que gozamos.

El día ha dado para bastante hoy. Por la tarde noche ha caído aquí la del pulpo. A ver como estarán los caminos mañana.

Mientras nos guarecemos de la lluvia bajo el toldo exterior del bar de la plaza, nos aborda un chico joven, agricultor y hablamos un poco de la zona. Nos deja entrever que nosotros hemos traído la lluvia. Jajaja... eso contrasta con lo que nos dice nuestro amigo Julio: "Santiago hace que no haya lluvia por donde yo vaya en peregrinación".
El agricultor me comenta que este año la cosecha es excepcional debido a la lluvia caida durante la primavera. De hecho, para él ed tan buena que se refiere así: "mi abuelo decía que quien viese tres primaveras así viviría más de cien años". Hacía mención a que es extraordinario un año tan productivo para el campo. La verdad es que por todas partes que pasamos se ven verdes y lustrosos.

Ahora toca dormir un ratito y Alehop!! Hacia Pueyo de Fañanás.

RECORRIDO: muy fácil y ameno. En puntos algo embarrado. El paisaje vale la pena.

CLIMATOLOGÍA: cielo tapado con algo de viento hasta Selgua. A partir de ahí algo de lluvia fina. Temperatura muy agradable para caminar.

ALBERGUE: un diez. Se trata de un edificio municipal del que dedican a albergue la planta inferior. Una estancia muy amplia acoge tres literas dobles y dos camas bajeras. Cuarto de baño completo y cocina completa. Lavadora y tendedero. Y el precio irrisorio..5 euros.
Están haciendo una ampliación.

sábado, 7 de mayo de 2016

Tamarite de Llitera a Monzón 8-5-2016


El día de hoy pintaba anoche que llovería. Sin embargo, por la ventana entra e. sonoro piar de los gorriones. Pepe, que ha asomado por esa ventana comenta que está nublado. Veremos. Por si acaso, pondré la capelina a mano.

Ponemos rumbo a Monzón después de desayunar en el propio albergue. Zumo de bote y bizcochos. 
Nos falta un cafelito. Así que antes de salir de Tamarite bajamos por la cuesta de la calle Residencia y comprobamos que el bar restaurante está abierto. Tomamos un café y preguntamos por alguna panadería. Sabemos que entre Tamarite y Monzón no encontraremos ningún lugar donde comprar.
Es domingo.. Jejeje. Andrea, la camarera que nos atiende se apiada de nosotros y nos corta sendos trozos de pan para poder hacernos un bocadillo más tarde.

Ahora si. Comenzamos el recorrido que comienza con una escalera rompepechos. Llegados a arriba una calle nos lleva, a través de un polígono industrial, hasta la salida donde nos incorporamos a un camino de tierra magnífico para caminar. Ese camino, con alguna variación del piso, nos conducirá hasta Monzón y, pasando bajo la nueva autovía nis conduce hasta el centro.

Si al inicio del recorrido en Tamarite abundan los olivares, a medida que avanzamos predominan campos recién sembrados de maíz.



El camino, en ocasiones queda encajonado entre taludes de las pequeñas colinas por entre las que pasa. Durante varios kilómetros discurre paralelo al canal de riego.


A mitad del camino encontramos a Manuel, Julio y Rosa que estan almorzando. Ellos han salido bastante antes. Nosotros paramos más adelante. Hay previsión de lluvia a las 12 y a esa hora queremos estar en Monzón.
A la entrada de Monzón lo primero que se aprecia es el castillo del Monzón, un castillo-fortaleza de origen musulmán.



En Monzón no hay albergue, por lo que buscamos alojamiento en el hostal Venecia.
No es barato, pero está muy bien comparado con lo que habíamos visto en la Panadella.

Pero el sorpresón de hoy es que nos han venido a visitar Aroa, hija de mi compadre, Cesc, su yerno, y una criatura preciosa que tiene un nombre que me encanta: Llum.
Hemos comido juntos. Teníamos cosas pendientes de celebrar juntos.

Todo cabe en el camino. También las emociones. Y ésta ha sido una visita emocionante. Sobre todo para mi compadre. Y es que es un tio de buena pasta. 
Me lo he llevado a tomar una cerveza para matar las penas después de la despedida.

La tarde da para mucho. Entre otras cosas para comprar y pasear un rato.

RECORRIDO: Un recorrido fácil y que se hace corto. Muy agradable de transitar. Sin embargo has de llevar lo necesario dado que no hay donde adquirir nada.

CLIMATOLOGÍA: Durante todo el recorrido ha estado nublado y amenazando lluvia. Finalmente solo ha caído alguna gota despistada. La temperatura fresquita pero muy buena para caminar.

ALBERGUE: Monzón no dispone de albergue. Hemos cogido una habitación doble por 38 euros en el hostal Venecia, que está impecable.